THE OFFICE TP

THE OFFICE TP
The office VS Posmodernismo y nuevos medios

Un personaje contra todos

Michael Scott (Steve Carell) es un personaje que se resiste a toda esta posmodernidad. Él se enfrenta al avance posmoderno sin darse cuenta en lo más mínimo. Su actitud moderna frente a la presencia posmoderna de la cámara y el entorno posmoderno es uno de los motores de la serie. Su deseo es un ambiente de trabajo donde todos sean una familia, donde todos trabajen con un objetivo común con alegría y entusiasmo por el bien de la empresa (que es el bien de todos, si todos somos una familia). Suele ver ese ambiente, o imaginarlo más bien, en sus visitas al depósito. Como dijimos antes el lugar más moderno de la compañía. Su verdadera motivación es que no tolera no ser aceptado, solo quiere que todos lo quieran y lo consideren su amigo, está solo y no lo soporta. Son preocupaciones modernas. Pero funcionan posmodernamente para la serie porque ponen aún más en evidencia la ausencia de un dueño, de una cabeza a la que respondan. Por otro lado se la pasa parodiando, imita voces, movimientos, cita series antiguas o publicidades. Otra vez es él utilizando un recurso moderno pero que la serie usa en forma posmoderna: no nos reímos de su parodia, pero la referencia sigue ahí, ahora vaciada de su contenido y de su sentido como chiste pero presente.

Su actitud ante la cámara es la de alguien no acostumbrado a que el límite entre lo privado y lo público sea difuso. Él muere por vender una imagen que cree que puede mantener porque no tiene noción de hasta que punto su privacidad está invadida. Los demás están más relajados, la cámara es algo habitual en sus vidas. Nunca sabemos si Michael está actuando o es así realmente. Aunque la respuesta es clara: es una mezcla de las dos cosas. Lo único que él quiere, es ser el mejor jefe para sus empleados, que lo quieran. Pero también quedar bien frente de las cámaras, quizás sin ni siquiera él tener claro a donde se conduce ese material. En ese momento intenta mostrarse como alguien justo, que es capaz de ser el mejor jefe y también el más querido para la empresa. Pero en un mundo real, eso no es posible, más con su personalidad. Cree en los estereotipos, con una mirada moderna e intenta conducir esa conciencia a un mundo posmodernista, quedándose siempre a mitad de camino. En el partido de básquet que juegan contra los del depósito hace jugar al personaje negro solo por su color de piel. Y sumando a esto cada acción de buen americano se frustra. Ahí se entiende la dicotomía del personaje. Intenta ser algo que no es. Ese es el efecto que causa gracia. Lejos del estereotipo de jefe poderoso, él es un looser. Michael se convierte en el más expuesto por su personaje. Porque siempre está pendiente de las cámaras, y también quiere llamar la atención. Se puede pensar que quiere llamar la atención de sus empleados, o que quiere llamar la atención al espectador directamente, fuera de la diégesis. Esto lo hace el personaje más activo para el show del reality, claro que en un gran hermano sería el personaje que quedaría fuera en la primera instancia y acá es el jefe, ninguno de sus compañeros lo puede echar. Cada vez que pasa algo que lo compromete mira a los camarógrafos y después a cámara, como si eso fuera lo que lo intimidara y la cámara la que lo pone en evidencia. Y como todo antihéroe, siempre tiene que tener un cómplice aún más macabro que él. Dwight es el típico personaje que esta totalmente loco. Como dijimos antes es el Kramer de Seinfield, de él podemos esperar cualquier cosa. Y que mejor retrato de un nerd post escuela que Dwight. Fielmente reflejados los abusos de sus compañeros de High School por Jim, que no para de hacerle bromas. Ese es Dwight, contagiado por el estereotipo de chupamedias, un nerd posmodernista, ya cansado de ser atacado por los malos o populares, con chaquetas de cuero o camisetas de fútbol americano. Si Carrie era el extremo ejemplo de como le podía pegar a un nerd ser maltratado, Dwight lo es metido de lleno en un mundo posmoderno, donde el personaje es más real. El problema de Dwight es que es mucho más inocente que Michael, pero a la vez mucho más materialista y con ambición de poder. Michael lo único que quiere en definitiva es ser el rey del baile, mientras que Dwight preferiría ser el policía del pasillo que levantan multas a los que corren por él intentando divertirse.

En el episodio de halloween por ejemplo, los disfraces elegidos por los personajes, hacen aún más evidente su comportamiento real en un mundo bajo las cámaras. Michael le dice a Oscar, que se disfrazó de mujer, “te disfrazaste de lo que sos”. Así Dwight se disfraza del personaje más oscuro de los 70, Darth Vader, mostrando que un jedi que sirve a la república se convertirá en un Sith para satisfacer sus intenciones personales, así como lo hace cuando es jefe por un capítulo. Por otro lado Michael lleva a un muñeco con sus mismas características en un hombro. Como en The Great Gabbo, se apoya en lo que quiere decir por medio del muñeco.

Nos gustaría mencionar aparte a Creed, solo porque es igual a John Locke de Lost. Por más que lo pensamos no pudimos encontrar otro paralelismo entre ellos que el parecido físico. Aceptamos sugerencias.

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Pam es la secretaria frustrada. No solo no le gusta su trabajo sino que no puede liberarse del estereotipo de mujer que quiere casarse y tener hijos, a toda costa. Su novio es el peor prototipo de hombre, de macho. Y claro, como no se va a enamorar de Jim, el hombre perfecto. Dulce, gracioso y compañero. Todo lo que su novio no tiene. Sin embargo, en las primeras temporadas, a pesar de ser evidente el amor que siente por este personaje, ella no puede alejarse de su novio. Y es porque no se quiere arriesgar aunque sabe que va a fracasar. Una chica conformista y frustrada por su sueño americano, que no la deja jugarse a más.

Jim, por su parte, es el hombre ideal. Deja claro, ya desde el primer capítulo, que odia su trabajo. Lo que no le impide hacerlo bien y con responsabilidad, posiblemente porque no le cuesta mucho. Quizás lo único que le gusta realmente es Pam, su amor platónico. Sabemos que está enamorado de ella porque la cámara muestra sus actitudes. Lo sentimos, más allá de cualquier declaración al respecto. El la mira, la busca, pero nunca hace nada por estar con ella. Contracara absoluta del novio de Pam, los extremos de las caracterizaciones. A Jim no debe haber ido mejor en la escuela. Seguramente era el que le iba mal con las chicas por ser el amigo perfecto. Aunque claro, siempre hay una chica que no es tan popular como para salir con el quarterback, pero si para salir con uno del equipo que la haga sufrir por pensar solamente en deportes, y además que sea una mujer sufrida por su familia quizás (podemos intuirlo en el capítulo cuando va la madre de Pam a Scranton), que no la deje salir con su chico ideal.

Por otro lado los "BAD BOYS", los del depósito. Ellos son un mundo aparte, como dijimos un bloque al que Michael amaría pertenecer aún sabiendo que no lo va lograr. Esto lo hace inseguro y aún menos respetado. Son los estudiantes que tienen la beca por ser deportistas, no se esmeran en estudiar pero hacen bien su trabajo, al menos para seguir jugando. Tienen sus propias reglas, y Michael, contra eso, no puede hacer nada.Están relacionados directamente con el personaje del novio de Pam, pareja acostumbra al desencanto si las hay.

La reminiscencia traída del teen-explotation no es casual. Justamente habla del concepto posmodernista de estos personajes, derivados en una oficina. Ambiente de trabajo que ya los agarra más maduros y curtidos, pero, sin embargo sin poder desligarse de sus rasgos más adolescentes. Entre los personajes más secundarios, queremos destacar al “temporario¨, que a medida que pasan los capítulos va tomando más protagonismo en la serie.

Casi como que cualquiera de nosotros se metiera dentro de The Office. La mirada del espectador dentro de la misma diégesis. Es por un lado, el che pibe del jefe. Por otro lado, el más crítico en cuanto a sus compañeros. Tiene su proyecto personal y los mira a todos de afuera con una ligera expresión de “¿qué le pasa a esta gente?”. No entiende mucho porque Michael es así y tampoco le interesa. Solo quiere hacer su trabajo, teniendo en claro que cuando pueda se va a escapar de ahí. “Puedo vaciar mi escritorio en cinco minutos, todos se olvidarían de que yo estuve acá, yo mismo me olvidaría” dice. Es el único que le habla claro a Michael, y quizás por esto es que Michael se obsesiona con él, por un lado quiere ser su amigo, y por otro lo fuerza a hacer las tareas más denigrantes que generalmente no tienen que ver con el trabajo. Como por ejemplo, limpiar el auto de Michael.

Los otros personajes respetan, cada uno a su manera, su posición posmodernista abúlica e individualista. Amagan con convertirse en el estereotipo moderno pero no lo son. Tenemos al negro, al gay, a la conservadora, a la india… pero sus diferencias son notadas únicamente por el que puede tener una visión moderna: Michael. Para los demás son todos casi lo mismo. El autor de Sex, Drugs and Cocoa Puffs, Chuck Klosterman, señala como la principal característica de los participantes de los reality shows que son unidimensionales, que cada uno adapta su papel al extremo que le conviene y se mantiene en esa línea todo el tiempo que puede. The Office no es la excepción.

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